Sí, para mí Venezuela es un lugar para hacer turismo… Un día es turismo de diligencias; al día siguiente, turismo médico. Con esa actitud me lanzo a dos citas médicas con una de mis tías: el oftalmólogo (consulta:50$) y el fisiatra (30$ por la consulta y 12$ por cada terapia; esas son tarifas de La Victoria; en Caracas, van de 80$ a 150$, dependiendo del médico).
Es enero, y es normal que no haya tanta gente en los consultorios, pero esta vez las salas de espera están completamente vacías: nadie en el fisiatra y solo una persona “para hacer una preguntica” en el oftalmólogo. La ventaja es que ambos le dedicaron largo tiempo a mi tía, un lujo inimaginable en otros lares.
Hablamos mucho, pero nada de la actualidad. Le pregunto a quemarropa a la enfermera del fisiatra: “¿por qué será que no hay gente? ¿Será que la gente aún tiene miedo de salir?”. Responde: “Bueno, no, hay días de días, a veces hay más gente”, dice, evasiva. Y el oftalmólogo, diciendo que mi tía debe regresar en dos o tres meses, pregunta qué día es. Le respondo: “Es que con tanto que ha pasado ya se siente que estamos en junio, ¿verdad?”. Se ríe pero tampoco cae en el tema. ¡Me quedo con la sensación de que perdí los anzuelos!
Si alguien quiere una visión más general del sector salud, puede oír una entrevista muy buena de Unión Radio: https://youtu.be/YjyKfFmKKaU?si=KTZoiL929hR_xEOQ
Próximo: Día 7 — La dinámica monetaria resumida en un cajero
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