La Navidad venezolana empieza el 1 de noviembre. No el 25 de diciembre. El 1 de noviembre.
Bueno, oficialmente empieza el 1 de noviembre porque ese día las radios empiezan a pasar gaitas y a partir de ese momento es legalmente Navidad. Cualquier venezolano que te diga que esto es exageración miente — o lleva demasiado tiempo afuera y olvidó.
Para quien no es venezolano y nunca vivió eso, es difícil explicar qué es la Navidad venezolana. No es como la Navidad de ningún otro país. Tiene sus propios rituales, sus propias reglas, sus propias comidas y su propia música que suena dos meses seguidos sin que nadie se canse. O sin que la mayoría se canse — siempre hay uno.
Las gaitas
Todo empieza con las gaitas. La gaita es el género musical venezolano de la Navidad — originaria de Maracaibo, del Zulia — y que a partir de noviembre sale de todas las radios, todos los centros comerciales, todas las casas. Hay gaitas clásicas que tienen cincuenta años y que todo venezolano sabe de memoria. Hay gaitas nuevas que cada año intentan entrar al canon y algunas lo logran.
La gaita tiene ritmo. No es música de fondo — es música para bailar, para cantar, para subir el volumen cuando suena la favorita. El que no sabe bailar gaita tampoco necesita saberlo porque el ritmo se impone solo.
Afuera de Venezuela en noviembre las gaitas suenan de los teléfonos, en los grupos de WhatsApp, en los apartamentos venezolanos. La Spotify playlist de gaitas navideñas venezolanas tiene millones de reproducciones en diciembre fuera de Venezuela. Somos muchos queriendo lo mismo.
La comida
Las hallacas. El pan de jamón. La ensalada de gallina. El pernil. El ponche crema. La chicha. Ninguno es opcional — son todos obligatorios, cada uno en su momento exacto.
Las hallacas se hacen días antes porque son un proceso de familia. El 24 por la noche se come el pabellón o el pernil con las hallacas recalentadas, el pan de jamón cortado en la tabla de la cocina, la ensalada de gallina que alguien preparó desde la mañana. No se come todo a la vez — se va comiendo en orden, a medida que la noche avanza.
El ponche crema es el trago de la Navidad venezolana. Hay marcas — Eggnog no es lo mismo, que conste, aunque se parezca — y hay recetas caseras. Se toma frío, en vaso pequeño, generalmente después de la comida y antes de que alguien proponga bailar.
El 24
Venezuela celebra la Navidad el 24 de diciembre. No el 25. El 25 es para recuperarse del 24.
El 24 en Venezuela es familia. Es ruido. Es la casa llena de gente que llegó sin avisar exactamente cuándo pero que llegó. Es el niño que no puede dormir porque hay cohetes afuera y música adentro. Es la tía que llora con la misma telenovela navideña de siempre. Es la conversación que empieza seria y termina en chiste. Es el momento en que Venezuela, con todo lo que ha pasado, con todo lo que está pasando, detiene un segundo el peso de las cosas y se permite ser cálida.
Afuera de Venezuela el 24 es más pequeño. Una mesa con menos gente. Menos ruido. Pero los venezolanos que pueden estar juntos ese día lo están — y los que no pueden, se llaman, se mandan audios de voz con gaitas de fondo, reciben fotos de las hallacas que hizo la familia que quedó.
Los pesebres y la tradición católica
Venezuela es un país mayoritariamente católico y la Navidad tiene esa dimensión también. Los pesebres — los nacimientos, como los llaman en otros países — se arman desde diciembre en las casas venezolanas. Las misas de aguinaldo son misas de madrugada durante los días previos al 25 que en Venezuela se llenaban de familias que salían antes del amanecer al frío de la mañana.
Pero la Navidad venezolana no es solo religiosa — es también muy profanamente festiva. Los dos conviven sin mucho conflicto: misa y gaita, pesebre y ponche crema, aguinaldo y parranda que termina al amanecer.
Lo que se extraña
No es una sola cosa. Es el conjunto. El olor específico de la casa con las hallacas cocinándose. El calor de la gente alrededor de una mesa que no era suficientemente grande. La música que no se puede subir en el apartamento del exterior porque los vecinos no son venezolanos. El frío de Caracas en diciembre — sí, Caracas tiene frío en diciembre, un frío suave y hermoso que no existe en julio — mezclado con el calor de la gente adentro.
Y los cohetes a las doce. En Venezuela se queman cohetes a las doce de la noche del 24 — en los barrios, en los edificios, en las urbanizaciones. El cielo se llena de luz y ruido y de alguna manera ese ruido, que en cualquier otro contexto sería molesto, en ese momento es exactamente lo que la noche necesita.
¿Cómo es tu Navidad venezolana afuera? ¿Qué ritual no negocias aunque tengas que conseguir los ingredientes en tres tiendas distintas? Cuéntanos.
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