Venezuela siempre tuvo música que se escuchaba en otros países. El joropo, la gaita, la salsa venezolana de los ochenta. Pero algo cambió en los últimos años — varios artistas venezolanos cruzaron a un mercado global que los recibió de una manera que pocas generaciones anteriores experimentaron.
No es la misma música que escuchaba tu abuela, ni la de tu mamá, ni la tuya de adolescente. Es una generación nueva que salió de Venezuela, se formó afuera, mezcló sus influencias y terminó haciendo algo reconociblemente venezolano aunque no suene a joropo. Y eso es curioso y hermoso al mismo tiempo.
Danny Ocean
Daniel Alejandro Morales Reyes, venezolano de Caracas, fue el primero de esta generación en llegar a millones de personas con un sonido que mezclaba R&B, pop en español e inglés, y algo que era claramente caribeño sin ser folclórico. «Me Rehúso» lo puso en el mapa global — más de mil millones de reproducciones en plataformas, reconocimiento en mercados donde Venezuela raramente aparecía.
Lo interesante de Danny Ocean es que no esconde ser venezolano — lo integra. No como marketing sino como parte de quién es. Y eso resuena entre la diáspora de una manera específica: es el venezolano que llegó lejos sin dejar de ser lo que es.
Rawayana
Si hay una banda que representa la Caracas contemporánea de una manera honesta, es Rawayana. Formada en Caracas, mezclando rock, soul, folklore venezolano y una estética visual que es claramente tropical y claramente urbana al mismo tiempo. Sus canciones hablan de Venezuela desde adentro — del caos, del amor, de la calle, de la esperanza y la desesperanza mezcladas.
La diáspora venezolana los escucha con una intensidad particular porque sus canciones nombran cosas que la diáspora reconoce sin que las canciones sean explícitamente «sobre la migración.» Son simplemente venezolanas — y eso basta.
Lasso
Edgar Lasso es otro venezolano que encontró en el pop en español su idioma musical. Sus canciones son de las que terminan en la lista de reproducción de todos sin que la gente siempre sepa que es venezolano. Eso no es un problema — es parte de cómo funciona la música cuando es buena: primero la escuchas, después descubres de dónde viene.
Arca
En un registro completamente diferente, Alejandra Ghersi — Arca — es probablemente la artista venezolana más influyente en la música electrónica experimental a nivel global. Colaboradora de Björk, FKA twigs y Kanye West, su trabajo está en otro universo sonoro al de los anteriores pero es igualmente venezolana — en su identidad, en la forma en que habla del cuerpo y de la transformación, en su resistencia a las categorías.
Elena Rose
Compositora antes que intérprete, Elena Rose es la venezolana detrás de canciones que escuchaste sin saber que eran suyas. Ha escrito para artistas de todo el espectro del pop latino. Cuando empezó a lanzar música propia encontró una voz que combina su formación en songwriting con una sensibilidad muy específicamente venezolana — cálida, directa, emocionalmente honesta.
Lo que tienen en común
Ninguno de ellos hace música «venezolana» en el sentido tradicional — ninguno hace joropo ni gaita para el mercado global. Pero todos tienen algo que los que los escuchan reconocen: una forma específica de estar en el mundo, una calidez, una directness emocional, un sentido del humor que aparece donde menos lo esperas.
Eso no se aprende en ningún país. Se trae de donde uno creció.
¿Hay algún artista venezolano que extrañas o que descubriste afuera? Cuéntanos — la lista de música venezolana que el mundo necesita conocer es más larga que esta.
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