Las hojas afuera de Venezuela
Las hojas de plátano se consiguen en tiendas latinas y asiáticas en la mayoría de las ciudades con comunidad inmigrante. Si no aparecen, el papel aluminio funciona — las hallacas no quedan con el mismo sabor ahumado que da la hoja, pero sí quedan con la forma y la textura correctas.
El onoto puede conseguirse en tiendas de especias o sustituirse por achiote o pimentón dulce para el color — no es exactamente lo mismo pero da el tono naranja característico de la masa.
Lo que las hallacas realmente son
Una hallaca afuera de Venezuela tarda el doble de tiempo y cuesta el triple de esfuerzo. Y aun así las hacemos. Las hacemos porque hay cosas que no se negocian — y la Navidad venezolana es una de ellas.
Claudio Nazoa escribió que los venezolanos llevamos Venezuela adentro sin darnos cuenta. Las hallacas son la prueba más tangible de eso. Son la Venezuela que se puede tocar, oler, comer y compartir aunque estés en Madrid, en Santiago, en Miami o en cualquier ciudad del mundo donde haya una cocina y un venezolano dispuesto a pasar el día haciéndolas.
¿Las haces afuera? ¿Con qué ingrediente local tuviste que improvisar? Cuéntanos.
La receta de hallacas venezolanas
Para el guiso (alcanza para 20-25 hallacas)
- 500g de carne de res (falda o pecho), cortada en cubos pequeños
- 500g de pollo deshuesado y picado
- 250g de pernil de cerdo picado
- 2 cebollas grandes picadas finamente
- 1 cabeza de ajo machacada
- 4 ajíes dulces picados
- 2 pimentones rojos picados
- 4 tomates pelados y picados
- ½ taza de alcaparras
- ½ taza de aceitunas sin semilla
- ½ taza de pasas
- 100g de tocino ahumado picado
- Sal, pimienta, comino, papelón al gusto
- Vino tinto o consomé de res para cocinar
Para la masa
- 1kg de harina de maíz precocida (Harina PAN)
- Caldo de pollo o res tibio (el necesario para amasar)
- 2 cucharadas de onoto en polvo o 3 cucharadas de aceite de onoto
- Sal al gusto
- Manteca de cerdo o mantequilla (opcional, pero mejora la textura)
Para el armado
- Hojas de plátano limpias (o papel aluminio si no consigues hojas)
- Pimientos morrones en tiras
- Aceitunas adicionales para decorar
- Alcaparras adicionales
- Pasas adicionales
Preparación del guiso
- Sofríe el tocino en su propia grasa. Agrega el ajo y la cebolla hasta dorar.
- Incorpora las carnes y cocina hasta sellar. Agrega el ají y el pimentón.
- Añade el tomate, el vino, la sal y las especias. Cocina a fuego medio 45 minutos.
- Cuando la carne esté tierna, agrega las alcaparras, aceitunas, pasas y el papelón. Cocina 15 minutos más. El guiso debe quedar húmedo pero no aguado. Deja enfriar completamente antes de armar — idealmente de un día para otro.
Preparación de la masa
- Disuelve el onoto en el caldo tibio hasta que tome color naranja-rojo.
- Agrega la harina de a poco mezclando con las manos. La masa debe quedar suave, sin grietas, y no pegarse en las manos. Ajusta con más caldo o harina según necesites.
El armado
- Pasa las hojas de plátano sobre la llama unos segundos para ablandarlas. Límpialas con paño húmedo.
- Unta cada hoja con un poco de aceite de onoto.
- Coloca una bolita de masa (del tamaño de una pelota de béisbol) en el centro de la hoja y aplánala con la palma hasta formar un círculo de unos 20cm.
- Coloca 2-3 cucharadas generosas de guiso en el centro. Agrega una aceituna, una alcaparra, una pasa, una tira de pimentón.
- Dobla la hoja con cuidado cerrando la masa alrededor del guiso. Dobla los bordes de la hoja hacia arriba y átala con tiras de la misma hoja o con hilo de cocina.
- Cocina en agua hirviendo con sal durante 45-60 minutos. Deja reposar antes de abrir.
Las hojas afuera de Venezuela
Las hojas de plátano se consiguen en tiendas latinas y asiáticas en la mayoría de las ciudades con comunidad inmigrante. Si no aparecen, el papel aluminio funciona — las hallacas no quedan con el mismo sabor ahumado que da la hoja, pero sí quedan con la forma y la textura correctas.
El onoto puede conseguirse en tiendas de especias o sustituirse por achiote o pimentón dulce para el color — no es exactamente lo mismo pero da el tono naranja característico de la masa.
Lo que las hallacas realmente son
Una hallaca afuera de Venezuela tarda el doble de tiempo y cuesta el triple de esfuerzo. Y aun así las hacemos. Las hacemos porque hay cosas que no se negocian — y la Navidad venezolana es una de ellas.
Claudio Nazoa escribió que los venezolanos llevamos Venezuela adentro sin darnos cuenta. Las hallacas son la prueba más tangible de eso. Son la Venezuela que se puede tocar, oler, comer y compartir aunque estés en Madrid, en Santiago, en Miami o en cualquier ciudad del mundo donde haya una cocina y un venezolano dispuesto a pasar el día haciéndolas.
¿Las haces afuera? ¿Con qué ingrediente local tuviste que improvisar? Cuéntanos.
Lo que Sumito Estévez dice sobre las hallacas
Sumito Estévez, que ha dedicado buena parte de su vida a documentar y dignificar la cocina venezolana, describe las hallacas como «el plato que más claramente muestra la identidad venezolana.» No porque sea el más sabroso — aunque lo sea — sino porque es el más colectivo. Las hallacas no se hacen solo. Las hallacas se hacen en familia.
Afuera de Venezuela, esa colectividad la recreamos con quien tenemos cerca. Con los paisanos del piso compartido, con los amigos venezolanos del barrio, con quien se anime a aprender aunque no sea venezolano. Las hallacas tienen ese poder: convierten la cocina en comunidad.
La receta de hallacas venezolanas
Para el guiso (alcanza para 20-25 hallacas)
- 500g de carne de res (falda o pecho), cortada en cubos pequeños
- 500g de pollo deshuesado y picado
- 250g de pernil de cerdo picado
- 2 cebollas grandes picadas finamente
- 1 cabeza de ajo machacada
- 4 ajíes dulces picados
- 2 pimentones rojos picados
- 4 tomates pelados y picados
- ½ taza de alcaparras
- ½ taza de aceitunas sin semilla
- ½ taza de pasas
- 100g de tocino ahumado picado
- Sal, pimienta, comino, papelón al gusto
- Vino tinto o consomé de res para cocinar
Para la masa
- 1kg de harina de maíz precocida (Harina PAN)
- Caldo de pollo o res tibio (el necesario para amasar)
- 2 cucharadas de onoto en polvo o 3 cucharadas de aceite de onoto
- Sal al gusto
- Manteca de cerdo o mantequilla (opcional, pero mejora la textura)
Para el armado
- Hojas de plátano limpias (o papel aluminio si no consigues hojas)
- Pimientos morrones en tiras
- Aceitunas adicionales para decorar
- Alcaparras adicionales
- Pasas adicionales
Preparación del guiso
- Sofríe el tocino en su propia grasa. Agrega el ajo y la cebolla hasta dorar.
- Incorpora las carnes y cocina hasta sellar. Agrega el ají y el pimentón.
- Añade el tomate, el vino, la sal y las especias. Cocina a fuego medio 45 minutos.
- Cuando la carne esté tierna, agrega las alcaparras, aceitunas, pasas y el papelón. Cocina 15 minutos más. El guiso debe quedar húmedo pero no aguado. Deja enfriar completamente antes de armar — idealmente de un día para otro.
Preparación de la masa
- Disuelve el onoto en el caldo tibio hasta que tome color naranja-rojo.
- Agrega la harina de a poco mezclando con las manos. La masa debe quedar suave, sin grietas, y no pegarse en las manos. Ajusta con más caldo o harina según necesites.
El armado
- Pasa las hojas de plátano sobre la llama unos segundos para ablandarlas. Límpialas con paño húmedo.
- Unta cada hoja con un poco de aceite de onoto.
- Coloca una bolita de masa (del tamaño de una pelota de béisbol) en el centro de la hoja y aplánala con la palma hasta formar un círculo de unos 20cm.
- Coloca 2-3 cucharadas generosas de guiso en el centro. Agrega una aceituna, una alcaparra, una pasa, una tira de pimentón.
- Dobla la hoja con cuidado cerrando la masa alrededor del guiso. Dobla los bordes de la hoja hacia arriba y átala con tiras de la misma hoja o con hilo de cocina.
- Cocina en agua hirviendo con sal durante 45-60 minutos. Deja reposar antes de abrir.
Las hojas afuera de Venezuela
Las hojas de plátano se consiguen en tiendas latinas y asiáticas en la mayoría de las ciudades con comunidad inmigrante. Si no aparecen, el papel aluminio funciona — las hallacas no quedan con el mismo sabor ahumado que da la hoja, pero sí quedan con la forma y la textura correctas.
El onoto puede conseguirse en tiendas de especias o sustituirse por achiote o pimentón dulce para el color — no es exactamente lo mismo pero da el tono naranja característico de la masa.
Lo que las hallacas realmente son
Una hallaca afuera de Venezuela tarda el doble de tiempo y cuesta el triple de esfuerzo. Y aun así las hacemos. Las hacemos porque hay cosas que no se negocian — y la Navidad venezolana es una de ellas.
Claudio Nazoa escribió que los venezolanos llevamos Venezuela adentro sin darnos cuenta. Las hallacas son la prueba más tangible de eso. Son la Venezuela que se puede tocar, oler, comer y compartir aunque estés en Madrid, en Santiago, en Miami o en cualquier ciudad del mundo donde haya una cocina y un venezolano dispuesto a pasar el día haciéndolas.
¿Las haces afuera? ¿Con qué ingrediente local tuviste que improvisar? Cuéntanos.
Las hallacas no son un plato. Son un acontecimiento.
El proceso empieza días antes de la fecha. Primero el guiso — la carne, el pollo, el cerdo, el sofrito que hierve horas hasta que la casa entera huele a Venezuela navideña. Luego las hojas de plátano, que hay que limpiar y pasar por el fuego hasta que se ablanden y suelten ese olor específico que no existe en ningún otro contexto que el de la Navidad venezolana. Luego la masa de maíz coloreada con onoto. Luego la familia alrededor de la mesa.
Las hallacas son el plato que más venezolanos hacen afuera de Venezuela. No porque sea el más fácil — es de los más complicados. Sino porque es el que más duele no hacer. La Navidad sin hallacas no termina de ser Navidad.
Lo que Sumito Estévez dice sobre las hallacas
Sumito Estévez, que ha dedicado buena parte de su vida a documentar y dignificar la cocina venezolana, describe las hallacas como «el plato que más claramente muestra la identidad venezolana.» No porque sea el más sabroso — aunque lo sea — sino porque es el más colectivo. Las hallacas no se hacen solo. Las hallacas se hacen en familia.
Afuera de Venezuela, esa colectividad la recreamos con quien tenemos cerca. Con los paisanos del piso compartido, con los amigos venezolanos del barrio, con quien se anime a aprender aunque no sea venezolano. Las hallacas tienen ese poder: convierten la cocina en comunidad.
La receta de hallacas venezolanas
Para el guiso (alcanza para 20-25 hallacas)
- 500g de carne de res (falda o pecho), cortada en cubos pequeños
- 500g de pollo deshuesado y picado
- 250g de pernil de cerdo picado
- 2 cebollas grandes picadas finamente
- 1 cabeza de ajo machacada
- 4 ajíes dulces picados
- 2 pimentones rojos picados
- 4 tomates pelados y picados
- ½ taza de alcaparras
- ½ taza de aceitunas sin semilla
- ½ taza de pasas
- 100g de tocino ahumado picado
- Sal, pimienta, comino, papelón al gusto
- Vino tinto o consomé de res para cocinar
Para la masa
- 1kg de harina de maíz precocida (Harina PAN)
- Caldo de pollo o res tibio (el necesario para amasar)
- 2 cucharadas de onoto en polvo o 3 cucharadas de aceite de onoto
- Sal al gusto
- Manteca de cerdo o mantequilla (opcional, pero mejora la textura)
Para el armado
- Hojas de plátano limpias (o papel aluminio si no consigues hojas)
- Pimientos morrones en tiras
- Aceitunas adicionales para decorar
- Alcaparras adicionales
- Pasas adicionales
Preparación del guiso
- Sofríe el tocino en su propia grasa. Agrega el ajo y la cebolla hasta dorar.
- Incorpora las carnes y cocina hasta sellar. Agrega el ají y el pimentón.
- Añade el tomate, el vino, la sal y las especias. Cocina a fuego medio 45 minutos.
- Cuando la carne esté tierna, agrega las alcaparras, aceitunas, pasas y el papelón. Cocina 15 minutos más. El guiso debe quedar húmedo pero no aguado. Deja enfriar completamente antes de armar — idealmente de un día para otro.
Preparación de la masa
- Disuelve el onoto en el caldo tibio hasta que tome color naranja-rojo.
- Agrega la harina de a poco mezclando con las manos. La masa debe quedar suave, sin grietas, y no pegarse en las manos. Ajusta con más caldo o harina según necesites.
El armado
- Pasa las hojas de plátano sobre la llama unos segundos para ablandarlas. Límpialas con paño húmedo.
- Unta cada hoja con un poco de aceite de onoto.
- Coloca una bolita de masa (del tamaño de una pelota de béisbol) en el centro de la hoja y aplánala con la palma hasta formar un círculo de unos 20cm.
- Coloca 2-3 cucharadas generosas de guiso en el centro. Agrega una aceituna, una alcaparra, una pasa, una tira de pimentón.
- Dobla la hoja con cuidado cerrando la masa alrededor del guiso. Dobla los bordes de la hoja hacia arriba y átala con tiras de la misma hoja o con hilo de cocina.
- Cocina en agua hirviendo con sal durante 45-60 minutos. Deja reposar antes de abrir.
Las hojas afuera de Venezuela
Las hojas de plátano se consiguen en tiendas latinas y asiáticas en la mayoría de las ciudades con comunidad inmigrante. Si no aparecen, el papel aluminio funciona — las hallacas no quedan con el mismo sabor ahumado que da la hoja, pero sí quedan con la forma y la textura correctas.
El onoto puede conseguirse en tiendas de especias o sustituirse por achiote o pimentón dulce para el color — no es exactamente lo mismo pero da el tono naranja característico de la masa.
Lo que las hallacas realmente son
Una hallaca afuera de Venezuela tarda el doble de tiempo y cuesta el triple de esfuerzo. Y aun así las hacemos. Las hacemos porque hay cosas que no se negocian — y la Navidad venezolana es una de ellas.
Claudio Nazoa escribió que los venezolanos llevamos Venezuela adentro sin darnos cuenta. Las hallacas son la prueba más tangible de eso. Son la Venezuela que se puede tocar, oler, comer y compartir aunque estés en Madrid, en Santiago, en Miami o en cualquier ciudad del mundo donde haya una cocina y un venezolano dispuesto a pasar el día haciéndolas.
¿Las haces afuera? ¿Con qué ingrediente local tuviste que improvisar? Cuéntanos.
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