En el día 8 de mis vacaciones en Venezuela 2026 decido hacer una lista de cosas insólitas que he visto hasta ahora, y que superan mi interacción del día 7 (que puedes leerla aquí). Aquí va:
– Un letrero de “se vende” pintado en la ventana del balcón de un apartamento del edificio donde vive mi mamá, que con toda seguridad estaba allí hace 10 años. Supongo que está vacío. ¿Pagarán condominio? ¿Cuotas extras del ascensor? Por el arreglo de la bomba?
– Un motorizado con parrillero y, entre los dos… no, no un chamo (ya eso es común), ni una caja (sí, se ve de vez en cuando), sino… un perro. Vivo, claro, no de peluche. Y medianito, no chiquitico.
– Una tabla de planchar haciendo de mesa… en la calle, de un buhonero. Pasé tipo flecha veloz, así que no entendí qué vendía (o si era que reparaba cosas).
– Un muchacho vendiendo tartaletas en el terminal de La Victoria: “4×100, tenemos pago móvil” (juraría que es el mismo muchacho que he visto toda la vida vendiendo lo mismo).
– En la camioneta para Caracas oigo el “pío, pío, pío” y primero no entiendo, luego pienso “¿un tono de celular?” y luego caigo: ¡un señor con una caja de pollitos! ¿En esta era de inteligencia artificial, adónde irá a vender pollitos?
Próximo: Día 9 — En training permanente para resolver pagos
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