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Solía decirle a mi mamá que se contentara con tres de cinco (agua, luz, gas, internet y teléfono). ¿Cómo estarían esta vez los servicios? Les adelanto algo: todos funcionando, pero solo uno bien. ¿Adivinan cuál? Aquí mi reporte, en el día 4 de mis vacaciones (haz clic aquí si quieres ver una reseña de los días anteriores).
- Agua: De 6 am a 10 pm. ¡Tremendo progreso! Hubo una época en que la ponían una hora diaria; otra en que la ponián una hora en la mañana, otra al mediodía y otra en la noche.
- Luz: Se ha ido solo una vez, por dos horas, y con la frase “no se había ido desde hace tiempo” (cuando pregunto, me dicen que desde diciembre). Pero ha habido bajones: ya los reconocen por el sonido de los protectores de voltaje, que además se ponen en rojo.
- Gas: Amenaza latente (“no voy a hacer la torta porque se puede ir el gas”; alguien dice “huele a gas” en PB y le responden “debe ser que ya se está yendo”). Por el chat del edificio advirtieron que están en 10%, y que están esperando que todos los vecinos paguen para pedirlo.
- Teléfono Cantv: A mi mamá por fin le mudaron la línea, tras meses de espera. Mi tía tiene un año con la línea dañada (igual yo con mi línea en Caracas).
- Internet: funcionando bien, en manos de una compañía privada y a precio de compañía privada ($30). Hoy voy a Cantv a quitar el servicio de Internet (que siguen cobrando a pesar de que la línea estuvo meses en proceso de mudanza y luego de instalada, ya en el nuevo apartamento, nunca hubo conexión a Internet).
Próximo: Día 5 — Turismo de diligencias
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