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Tercer día de mis vacaciones en Venezuela 2026. Una de las preguntas que los venezolanos en el exterior nos hacemos antes de volver es si el país «se ve diferente» — si el comercio se movió, si los locales que conocíamos siguen, si hay señales de algo. Decidí salir a caminar unas seis cuadras por el centro de La Victoria para buscar esa respuesta por mi cuenta. Aquí el reporte de lo que desapareció, lo que se mudó y lo que llegó nuevo.

Día 3 de mis vacaciones en Venezuela 2026 (puedes ver una reseña de los días 1 y 2 aquí)

Decidí salir a hacer una breve exploración unas seis cuadras de mi casa, caminando hacia el centro de La Victoria, y tuve exactamente la misma impresión que el día anterior: en cuanto al tráfico y el movimiento de gente, todo parecería normal.

– Lo desaparecido: lloré porque cerraron una luncheria en el edificio de al lado: ¡conocíamos al empleado desde que llegamos a La Victoria en 1980! El local lo dividieron y ahora una mitad permanece cerrada y a la otra mudaron una ferreteria que estaba en el mismo edificio, dos locales adelante (me chismearon que se mudaron porque les subieron el alquiler). También vi otros tres negocios cerrados en el pedacito de avenida que exploré… pero no recuerdo qué había allí. ¡Nada memorable!

– Lo mudado: un mecánico dental que tenía al menos 20 años en un consultorio semi escondido en el garaje (modificado) de una casa se mudó a un local en un edificio enfrente.

– Lo nuevo: dos restaurantes, uno tipo gourmet (una hamburguesa: 18$), otro popular (un combo de dos perros y un fresco: 5$). También, ahora transformaron una casa y su estacionamiento en una hilera de cuatro locales: hoy, el único abierto era una venta de tornillos que me suena que estaba más arriba.

Para mejor o para peor, se ve algo de movimiento, pero todo es por decisiones previas al 3 de enero…

Próximo: Día 4 — Impresión inicial de los servicios

Seis cuadras son pocas para sacar conclusiones sobre toda una ciudad o todo un país, pero son suficientes para entender que Venezuela es un organismo vivo que sigue reaccionando y reorganizándose, aunque a veces no se sepa muy bien hacia dónde. El local cerrado, el negocio que se mudó, el restaurante nuevo: pequeñas señales de que hay gente tomando decisiones, apostando, moviéndose. Eso, para bien o para mal, es Venezuela.

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